Mañana tengo un examen. Mi último examen en inglés en Bélgica y penúltima asignatura de la carrera que me queda por aprobar. Se llama “The Law of the External Relations of the European Union”, lo que viene a ser, las relaciones exteriores de la UE como conjunto. Entre mis -múltiples- perspectivas está dedicarme a asuntos relacionados con la UE, ya sea en sus instituciones, ya sea en la universidad o en un despacho privado internacionalista, por lo que dicha asignatura es bastante relevante para la formación de esta persona que puede llegar a ser algo medianamente útil para la Unión Europea.
Como suele pasarme, los primeros días de estudio me bloqueo, y los intermedios también. Es tal la presión esta vez que el estrés me puede y hasta el último día no consigo estudiar, pero entonces ya entra todo del tirón. Pero para llegar a este punto los días previos necesito un entretenimiento, algo que me relaje y desconecte de todas las preocupaciones. En esta ocasión los héroes que pueden hacer de mi futuro y de la UE algo mejor son humanos en armadura, muertos vivientes, orcos y elfos oscuros.
Es fácil evadirse con la historia del príncipe Arthas, enfrentado a las fuerzas de los demonios que convierten a los habitantes de su reino en muertos vivientes; el misterio de la plaga, el destino del propio Arthas que sucumbe a la sed de venganza cayendo al lado oscuro o del líder orco Thrall, que sí escucha al profeta y libra a su pueblo de la plaga maligna llevándolo a las tierras de Kalimdor. O de la elfa Tyrande y el druida Malfurion, grandes personajes cuyo trasfondo es tan interesante que se ha llevado a una trilogía literaria de aventura fantástica estupenda llamada “La Guerra de los Ancestros” la cual os recomiendo fervientemente.
Esta tropa de seres del mundo de Warcraft 3, varias veces rejugado y siempre re-disfrutado, es la responsable de que hoy esté rindiendo al máximo y mañana probablemente haga un examen medio decente, casi termine la carrera, y esté un poco más cerca de la meta. Paradojas extrañas de la vida.
“¡Por honor! ¡Por la gloria! Los espíritus están inquietos…”

